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Los altavoces comerciales pueden ser hackeados para causar daños auditivos en los seres humanos

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Después de ser vulnerados, estos dispositivos pueden emitir sonidos por encima y por debajo de los niveles recomendados.

Cuando hablamos de ciberseguridad, es común centrarnos en el riesgo que corren nuestros dispositivos, recursos, e información; sin embargo, pocas veces pensamos en la posibilidad de que un ataque de este tipo atente contra nuestra integridad física. Por tal motivo, un investigador se dio a la tarea de estudiar las posibles vulnerabilidades de los altavoces que utilizamos diariamente, y tenemos que admitir que los resultados son más preocupantes de lo que imaginábamos.

De acuerdo a la conferencia presentada por el investigador británico Matt Wixey durante el pasado Def Con 2019, los altavoces incorporados en dispositivos como computadoras, audífonos y smartphones, pueden ser vulnerados para controlar su volumen de forma maliciosa, de manera que estos puedan emitir sonidos que rebasen el umbral máximo recomendado, provocando distintos tipos de daños auditivos en las víctimas. Además, la misma investigación también analizó dispositivos Bluetooth, bocinas inteligentes y audífonos con cancelación de sonido, los cuales también pueden ser manipulados para transmitir frecuencias sumamente bajas y dañinas.

Para llegar a esta conclusión, Matt se dio a la tarea de desarrollar códigos maliciosos que se aprovecharan de vulnerabilidades ya conocidas, utilizando un escáner de redes Wi-Fi y Bluetooth que le permitieran controlar los dispositivos y emitir estas peligrosas frecuencias. Para lograrlo, el investigador comentó que en unos casos era necesario estar a unos cuantos metros del objetivo a hackear, mientras que en otros era posible realizarlo de manera remota. Al finalizar su investigación, Matt Wixey se puso en contacto con los fabricantes de los dispositivos utilizados para informarles sobre sus hallazgos y ayudarlos en el desarrollo de defensas contra este tipo de acciones.

A manera de conclusión, es importante mencionar la trascendencia de este estudio, ya que un ataque de este tipo podría tener serias consecuencias para el oído humano, pues por un lado, la exposición a altas frecuencias puede causar un daño permanente en las células sensoriales, llegando a provocar hasta una pérdida de la audición, mientras que la exposición a sonidos de baja frecuencia puede aumentar la presencia de emisiones otoacústicas espontáneas, los cuales son pequeños pitidos imperceptibles para el ser humano, pero nocivos para el oído, debido a que esta manifestación los hace más susceptibles a sufrir otro tipo de daños.

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