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El futuro de la Inteligencia Artificial está en los quirófanos

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A pesar de que la tecnología médica ha avanzado a pasos agigantados en los últimos 20 años, aún existen muchas áreas en las que esta puede continuar innovando.

Ento ha sido con ayuda de los desarrollos más recientes, como la Inteligencia Artificial. Y esa área es el quirófano.

Más que robots inteligentes capaces de realizar una cirugía compleja con un alto grado de efectividad, la tendencia actual es que cirujanos, radiólogos y neuropatólogos puedan, por medio de sistemas avanzados de escaneo de imagen y algoritmos especialmente desarrollados para analizar anomalías en radiografías y tejido humano, detectar rápida y precisamente el tipo de padecimiento que sufre un paciente, sin esperar minutos u horas a recibir los resultados de un laboratorio o un análisis convencional.

El sistema DeepMind AI, desarrollado por Google, ha ayudado, por ejemplo, a radiólogos de Estados Unidos y Reino Unido a detectar quistes cancerígenos en miles de mamografías, con casi la misma precisión que un doctor experto. Asimismo, el software ha logrado reducir sustancialmente el número de diagnósticos erróneos (falsos negativos o falsos positivos).

De acuerdo con la American Cancer Society, los radiólogos en Estados Unidos fallan casi en un 20% de sus diagnósticos al basarse únicamente en el análisis de una mamografía. Se espera que esta tecnología logre convertirse en un factor determinante para que ese porcentaje eventualmente se convierta en 0%. La diferencia es la habilidad del sistema de aprender, adaptarse y “fijarse” en detalles menores que la mente humana suele ignorar o tiene dificultades para notar.

Por otra parte, el National Cancer Institute, en colaboración con la universidad de Michigan e inversionistas privados, llevaron a cabo un estudio en el que se buscaba comparar la eficacia de un sistema de detección y reconocimiento visual impulsado por Inteligencia Artificial, con la de un neuropatólogo humano experto, al momento de analizar tejido humano por tumores cancerígenos.

Con muestras tomadas durante la operación en el quirófano, al extraer tejido de piel, cuello, cabeza y seno, el sistema fue capaz de analizar (con 94% de precisión) si existía un tumor presente, el tipo de cáncer a tratar y si este se había propagado a otras zonas. No solo eso, la IA pudo hacer el análisis en una fracción del tiempo que se llevaría un estudio regular, lo cual es de suma importancia en una situación apremiante.

Se espera que esta tecnología y algoritmos especiales puedan emplearse para detectar cáncer de pulmón en tomografías, diagnosticar males oculares en pacientes con diabetes e incluso notar indicios de cáncer en el portaobjetos de un microscopio.